Actividad

12/12/2020
3+
FOTOS
Experiencias
16/11/2020

La aventura de crear nuestro propio equipo de competición amateur – Parte 1

Los años pasan rápido, ya lo dicen. No en vano, pronto hará 7 años desde que me llegó un mensaje de un compañero del extinto foro de carreras ForoCompeticion.com, en el que venía a decir algo como “Oye, a que no te atreves a…”. Y claro, aunque uno sea muy racional y piense mucho las cosas, con dicho titular ambos sabíamos que la respuesta iba a ser que sí, fuese cual fuese la propuesta.

La idea no estaba ni siquiera bien planteada, pero era de aquellas que sabes que te acercarán a un final épico. De aquellas que ya de antemano prevés que recordarás para siempre, y si bien con la llegada del mundo digital nos hemos olvidado de hacer álbumes de fotos, ya se intuía que, como mínimo, de todo esto saldrían unos cuantos Mbs que almacenar y un conjunto de historias para rememorar.

Lo que explicaba aquel mensaje era sencillo. Se estaba preparando para aquel invierno de 2014 una competición amateur en la que la base era preparar un coche de más de 20 años y menos de 200 CV para correr durante 24 horas. Y bueno, si has leído el titular es porque sabes que al final se llevó a cabo, solo que, en el momento de aceptar, no teníamos ni idea de donde nos estábamos metiendo.

BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF
BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF

El primer paso, el de formar el equipo, ya estaba listo. Seríamos distintos “foreros”, cada uno de un rincón de la península y sin ninguna experiencia previa, los que cumpliríamos el sueño de montar nuestro propio equipo de carreras. Y claro, el coche a elegir debía estar a la altura del hito. El elegido fue un BMW 528i E28 de principios de los 80, al que apodamos cariñosamente como “Ángela”.

Competición amateur 24 horas en Braga

Cuando el proyecto se puso en marcha, ya solo nos quedaban 3 meses para preparar a Ángela y transportarla desde Barcelona hasta Galicia, y a continuación desplazarnos a la ciudad portuguesa de Braga, donde tendría lugar la carrera. Aquella berlina alemana no tenía ninguna pinta de coche de carreras, pero todos nos habíamos criado con películas en las que un equipo de perdedores acaba sacando fuerzas para vencer en una competición en la cual ni ellos mismos se imaginaban ganar, así que teníamos mucho que hacer.

Competición 24 horas en Braga, 2014, Retroracing

El primer paso de la preparación era el fácil (a priori): eliminar todo tipo de lujo y confort del coche, pues solo aportaba peso para la carrera. El siguiente paso fue instalarle unas barras antivuelco, aunque no fue con las que finalmente competimos al considerar que no eran lo suficientemente seguras para la prueba.

Tras la primera revisión mecánica decidimos hacerle la primera modificación en el escape, y…. ufff, aún recuerdo los primeros comentarios en cuanto pudimos escuchar por primera vez el sonido. ¿Lo malo? Pues que el coche consumía mucho, mucho más de lo esperado.

Jaume, el miembro del equipo que hasta ahora estaba cuidando a la “alemana”, nos dijo tras probarla “Creedme, se me acabó la recta en 5a a fondo y aún me quedaban unas 1.500rpm para estrujar el motor, así que supongo yo que tendremos más que suficiente potencia. Lo que también advertí es que, a pesar de la cura de adelgazamiento, este 2.8 litros 6 en línea traga… en 50km a ritmo decente calculo que se me pulió unos 10€ de gasolina…” ¡¡¡¡Caramba con Ángela, si el Oktoberfest ya había pasado!!!!

Pasaban los días y cada vez la carrera estaba más cerca. En ese momento no teníamos apenas patrocinadores y debíamos empezar a pensar en cómo invertir de forma más efectiva el dinero puesto que, entre desplazamiento e inscripción, se nos había ido un pico importante.

Retroracing, 24 horas en Braga, 2014

Así fue como decidimos dividir el coche por zonas para repartirlo entre patrocinadores, y también empezamos a contactar a potenciales mecenas a los que en general sorprendimos con la seriedad del proyecto. Necesitábamos pensar en cuáles serían nuestros colores de guerra y así, de pronto, se nos ocurrió una cosa. ¿Por qué no probamos con una de las libreas más reconocidas en el mundo de la competición? Un rato haciendo algunas pruebas con un programa de 3D y… ¡¡qué bonito queda de azul y naranja!! ¿Y si probamos a hacerlo realidad?

Pues allá que fuimos, preparando un dossier, explicando nuestro proyecto como el niño que echa la carta a los Reyes Magos…y en el fondo, ¿no éramos como niños grandes? Tuvimos respuesta, el proyecto había gustado y después de un intercambio de correos nos dieron finalmente el OK. ¡Íbamos a ser pilotos de GULF!

BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF

BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF

 

Así me vi una tarde en mi primer entrenamiento como director de equipo, y no era otro que emular a “Daniel LaRusso” en “Karate Kid”, pero en vez de pulir el coche, tenía que darle a la lija para eliminar ese blanco primigenio que tan bien se había conservado. Nos faltaba pintar, hacerle una revisión mecánica, transportarla… pero la ilusión seguía intacta y, sin todavía saberlo, la siguiente vez que vería a Ángela ya estaría vestida con los colores más icónicos de nuestro deporte.

 

Autor: Katapiro

Imágenes: RetroRacing.es

3+

A admin le gusta:

12/12/2020
3+
FOTOS
Experiencias WP_Post Object ( [ID] => 214 [post_author] => 1 [post_date] => 2020-10-29 12:47:08 [post_date_gmt] => 2020-10-29 12:47:08 [post_content] => Domingo Gil y Gulf: cómo perder un cliente para ganar un socio Hay relaciones que duran un suspiro y otras que se extienden durante décadas. Lo que sí suele ocurrir es que las que comienzan con un reto superado son las más sólidas de todas. Esto es lo que le ocurrió a Domingo Gil, uno de los decanos de la red de agentes comerciales Gulf en España, al comenzar su relación con la marca. Domingo es el director gerente de Tarracoil, agente comercial de Gulf con sede en Constantí (Tarragona). La suya es una historia que merece la pena ser contada y que arranca en un circuito de competición. Del circuito a la distribución “Algunos -no todos- saben que, durante unos años, me dediqué a la competición motociclista de alto nivel. Eran los años 70 y 80. Entonces, avanzar en ese mundillo era muy complicado. No había los medios que hay en la actualidad, pero logré hacerme un hueco. Eso sí, no logré alcanzar el último peldaño”, explica Domingo sobre su experiencia en competición. “Entre temporada y temporada de la competición, el invierno se hacía largo y duro”, añade. Lejos de desanimarse por esta circunstancia, Domingo supo identificar las oportunidades que le abrían el patrocinio de las empresas y los contactos cultivados a lo largo de sus años en los circuitos. Una habilidad que, como veremos más adelante, le ha servido de mucho en su desarrollo profesional. “Como era una persona conocida, uno de mis patrocinadores me propuso recomendarme para ayudar a vender a algunos de sus distribuidores de productos para el automóvil. Así fue como comencé a compaginar mi pasión, la competición, con una actividad que me permitía vivir mejor”, explica Domingo. De hecho, lo que comenzó como una idea se convirtió en su salida profesional cuando abandonó el mundo del motociclismo de competición en 1986. Aparece la competencia Domingo continuó trabajando con estos productos durante algunos años, al cabo de los cuales surgió una nueva oportunidad que le ayudaría a desarrollar su negocio. Y, de nuevo, lo hizo partiendo de una situación delicada. “Aparecieron de pronto unos señores de Barcelona que representaban a la marca Gulf y se hicieron con mi mejor cliente, una importante red de concesionarios oficiales de Tarragona. Al principio pensé: ‘Pero ¿qué se han creído? ¡Qué osadía!’. Sin embargo, el enfado me duró un día”, detalla Domingo. El espíritu emprendedor de Domingo y su experiencia previa le permitieron ver el horizonte que, pese al revés sufrido, se abría ante él. “Sabía del prestigio de la marca Gulf, sabía que en Tarragona no tenía representación… sabía que era mi oportunidad”, indica. “Así que llamé a la delegación Gulf de Barcelona y hablé con su director. Le dije: ‘Señor de la Presa, ¡yo soy la persona que ustedes necesitan en Tarragona para representar a su marca!’”. Así fue como comenzó la historia entre Gulf y Domingo, una relación que convirtió a un competidor en aliado y que hoy todavía perdura de la mano de su empresa Tarracoil. “Gracias, Gulf, por ayudarme a crecer como persona y como empresa”, finaliza este profesional. [post_title] => Domingo Gil y Gulf: de competidores a aliados [post_excerpt] => [post_status] => publish [comment_status] => open [ping_status] => closed [post_password] => [post_name] => domingo-gil-y-gulf-de-competidores-a-aliados [to_ping] => [pinged] => [post_modified] => 2020-11-03 08:30:12 [post_modified_gmt] => 2020-11-03 08:30:12 [post_content_filtered] => [post_parent] => 0 [guid] => https://www.amigosdegulf.com/?post_type=anecdotas&p=214 [menu_order] => 0 [post_type] => anecdotas [post_mime_type] => [comment_count] => 0 [filter] => raw )
29/10/2020

Domingo Gil y Gulf: de competidores a aliados

Domingo Gil y Gulf: cómo perder un cliente para ganar un socio Hay relaciones que duran un suspiro y otras que se extienden durante décadas. Lo que sí suele ocurrir es que las que comienzan con un reto superado son las más sólidas de todas. Esto es lo que le ocurrió a Domingo Gil, uno de los decanos de la red de agentes comerciales Gulf en España, al comenzar su relación con la marca. Domingo es el director gerente de Tarracoil, agente comercial de Gulf con sede en Constantí (Tarragona). La suya es una historia que merece la pena ser contada y que arranca en un circuito de competición. Del circuito a la distribución “Algunos -no todos- saben que, durante unos años, me dediqué a la competición motociclista de alto nivel. Eran los años 70 y 80. Entonces, avanzar en ese mundillo era muy complicado. No había los medios que hay en la actualidad, pero logré hacerme un hueco. Eso sí, no logré alcanzar el último peldaño”, explica Domingo sobre su experiencia en competición. “Entre temporada y temporada de la competición, el invierno se hacía largo y duro”, añade. Lejos de desanimarse por esta circunstancia, Domingo supo identificar las oportunidades que le abrían el patrocinio de las empresas y los contactos cultivados a lo largo de sus años en los circuitos. Una habilidad que, como veremos más adelante, le ha servido de mucho en su desarrollo profesional. “Como era una persona conocida, uno de mis patrocinadores me propuso recomendarme para ayudar a vender a algunos de sus distribuidores de productos para el automóvil. Así fue como comencé a compaginar mi pasión, la competición, con una actividad que me permitía vivir mejor”, explica Domingo. De hecho, lo que comenzó como una idea se convirtió en su salida profesional cuando abandonó el mundo del motociclismo de competición en 1986. Aparece la competencia Domingo continuó trabajando con estos productos durante algunos años, al cabo de los cuales surgió una nueva oportunidad que le ayudaría a desarrollar su negocio. Y, de nuevo, lo hizo partiendo de una situación delicada. “Aparecieron de pronto unos señores de Barcelona que representaban a la marca Gulf y se hicieron con mi mejor cliente, una importante red de concesionarios oficiales de Tarragona. Al principio pensé: ‘Pero ¿qué se han creído? ¡Qué osadía!’. Sin embargo, el enfado me duró un día”, detalla Domingo. El espíritu emprendedor de Domingo y su experiencia previa le permitieron ver el horizonte que, pese al revés sufrido, se abría ante él. “Sabía del prestigio de la marca Gulf, sabía que en Tarragona no tenía representación… sabía que era mi oportunidad”, indica. “Así que llamé a la delegación Gulf de Barcelona y hablé con su director. Le dije: ‘Señor de la Presa, ¡yo soy la persona que ustedes necesitan en Tarragona para representar a su marca!’”. Así fue como comenzó la historia entre Gulf y Domingo, una relación que convirtió a un competidor en aliado y que hoy todavía perdura de la mano de su empresa Tarracoil. “Gracias, Gulf, por ayudarme a crecer como persona y como empresa”, finaliza este profesional.

1+
03/11/2020
2+
FOTOS
Experiencias WP_Post Object ( [ID] => 312 [post_author] => 1 [post_date] => 2020-11-16 08:49:40 [post_date_gmt] => 2020-11-16 08:49:40 [post_content] => Los años pasan rápido, ya lo dicen. No en vano, pronto hará 7 años desde que me llegó un mensaje de un compañero del extinto foro de carreras ForoCompeticion.com, en el que venía a decir algo como “Oye, a que no te atreves a…”. Y claro, aunque uno sea muy racional y piense mucho las cosas, con dicho titular ambos sabíamos que la respuesta iba a ser que sí, fuese cual fuese la propuesta. La idea no estaba ni siquiera bien planteada, pero era de aquellas que sabes que te acercarán a un final épico. De aquellas que ya de antemano prevés que recordarás para siempre, y si bien con la llegada del mundo digital nos hemos olvidado de hacer álbumes de fotos, ya se intuía que, como mínimo, de todo esto saldrían unos cuantos Mbs que almacenar y un conjunto de historias para rememorar. Lo que explicaba aquel mensaje era sencillo. Se estaba preparando para aquel invierno de 2014 una competición amateur en la que la base era preparar un coche de más de 20 años y menos de 200 CV para correr durante 24 horas. Y bueno, si has leído el titular es porque sabes que al final se llevó a cabo, solo que, en el momento de aceptar, no teníamos ni idea de donde nos estábamos metiendo.
BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF
BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF
El primer paso, el de formar el equipo, ya estaba listo. Seríamos distintos “foreros”, cada uno de un rincón de la península y sin ninguna experiencia previa, los que cumpliríamos el sueño de montar nuestro propio equipo de carreras. Y claro, el coche a elegir debía estar a la altura del hito. El elegido fue un BMW 528i E28 de principios de los 80, al que apodamos cariñosamente como “Ángela”. Competición amateur 24 horas en Braga Cuando el proyecto se puso en marcha, ya solo nos quedaban 3 meses para preparar a Ángela y transportarla desde Barcelona hasta Galicia, y a continuación desplazarnos a la ciudad portuguesa de Braga, donde tendría lugar la carrera. Aquella berlina alemana no tenía ninguna pinta de coche de carreras, pero todos nos habíamos criado con películas en las que un equipo de perdedores acaba sacando fuerzas para vencer en una competición en la cual ni ellos mismos se imaginaban ganar, así que teníamos mucho que hacer. Competición 24 horas en Braga, 2014, Retroracing El primer paso de la preparación era el fácil (a priori): eliminar todo tipo de lujo y confort del coche, pues solo aportaba peso para la carrera. El siguiente paso fue instalarle unas barras antivuelco, aunque no fue con las que finalmente competimos al considerar que no eran lo suficientemente seguras para la prueba. Tras la primera revisión mecánica decidimos hacerle la primera modificación en el escape, y…. ufff, aún recuerdo los primeros comentarios en cuanto pudimos escuchar por primera vez el sonido. ¿Lo malo? Pues que el coche consumía mucho, mucho más de lo esperado. Jaume, el miembro del equipo que hasta ahora estaba cuidando a la “alemana”, nos dijo tras probarla "Creedme, se me acabó la recta en 5a a fondo y aún me quedaban unas 1.500rpm para estrujar el motor, así que supongo yo que tendremos más que suficiente potencia. Lo que también advertí es que, a pesar de la cura de adelgazamiento, este 2.8 litros 6 en línea traga… en 50km a ritmo decente calculo que se me pulió unos 10€ de gasolina..." ¡¡¡¡Caramba con Ángela, si el Oktoberfest ya había pasado!!!! Pasaban los días y cada vez la carrera estaba más cerca. En ese momento no teníamos apenas patrocinadores y debíamos empezar a pensar en cómo invertir de forma más efectiva el dinero puesto que, entre desplazamiento e inscripción, se nos había ido un pico importante. Retroracing, 24 horas en Braga, 2014 Así fue como decidimos dividir el coche por zonas para repartirlo entre patrocinadores, y también empezamos a contactar a potenciales mecenas a los que en general sorprendimos con la seriedad del proyecto. Necesitábamos pensar en cuáles serían nuestros colores de guerra y así, de pronto, se nos ocurrió una cosa. ¿Por qué no probamos con una de las libreas más reconocidas en el mundo de la competición? Un rato haciendo algunas pruebas con un programa de 3D y… ¡¡qué bonito queda de azul y naranja!! ¿Y si probamos a hacerlo realidad? Pues allá que fuimos, preparando un dossier, explicando nuestro proyecto como el niño que echa la carta a los Reyes Magos…y en el fondo, ¿no éramos como niños grandes? Tuvimos respuesta, el proyecto había gustado y después de un intercambio de correos nos dieron finalmente el OK. ¡Íbamos a ser pilotos de GULF! BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF   Así me vi una tarde en mi primer entrenamiento como director de equipo, y no era otro que emular a “Daniel LaRusso” en “Karate Kid”, pero en vez de pulir el coche, tenía que darle a la lija para eliminar ese blanco primigenio que tan bien se había conservado. Nos faltaba pintar, hacerle una revisión mecánica, transportarla… pero la ilusión seguía intacta y, sin todavía saberlo, la siguiente vez que vería a Ángela ya estaría vestida con los colores más icónicos de nuestro deporte.   Autor: Katapiro Imágenes: RetroRacing.es [post_title] => La aventura de crear nuestro propio equipo de competición amateur - Parte 1 [post_excerpt] => [post_status] => publish [comment_status] => open [ping_status] => closed [post_password] => [post_name] => competicion-amateur-gulf [to_ping] => [pinged] => [post_modified] => 2020-11-26 12:07:33 [post_modified_gmt] => 2020-11-26 12:07:33 [post_content_filtered] => [post_parent] => 0 [guid] => https://www.amigosdegulf.com/?post_type=anecdotas&p=312 [menu_order] => 0 [post_type] => anecdotas [post_mime_type] => [comment_count] => 0 [filter] => raw )
16/11/2020

La aventura de crear nuestro propio equipo de competición amateur – Parte 1

Los años pasan rápido, ya lo dicen. No en vano, pronto hará 7 años desde que me llegó un mensaje de un compañero del extinto foro de carreras ForoCompeticion.com, en el que venía a decir algo como “Oye, a que no te atreves a…”. Y claro, aunque uno sea muy racional y piense mucho las cosas, con dicho titular ambos sabíamos que la respuesta iba a ser que sí, fuese cual fuese la propuesta. La idea no estaba ni siquiera bien planteada, pero era de aquellas que sabes que te acercarán a un final épico. De aquellas que ya de antemano prevés que recordarás para siempre, y si bien con la llegada del mundo digital nos hemos olvidado de hacer álbumes de fotos, ya se intuía que, como mínimo, de todo esto saldrían unos cuantos Mbs que almacenar y un conjunto de historias para rememorar. Lo que explicaba aquel mensaje era sencillo. Se estaba preparando para aquel invierno de 2014 una competición amateur en la que la base era preparar un coche de más de 20 años y menos de 200 CV para correr durante 24 horas. Y bueno, si has leído el titular es porque sabes que al final se llevó a cabo, solo que, en el momento de aceptar, no teníamos ni idea de donde nos estábamos metiendo.

BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF
BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF
El primer paso, el de formar el equipo, ya estaba listo. Seríamos distintos “foreros”, cada uno de un rincón de la península y sin ninguna experiencia previa, los que cumpliríamos el sueño de montar nuestro propio equipo de carreras. Y claro, el coche a elegir debía estar a la altura del hito. El elegido fue un BMW 528i E28 de principios de los 80, al que apodamos cariñosamente como “Ángela”. Competición amateur 24 horas en Braga Cuando el proyecto se puso en marcha, ya solo nos quedaban 3 meses para preparar a Ángela y transportarla desde Barcelona hasta Galicia, y a continuación desplazarnos a la ciudad portuguesa de Braga, donde tendría lugar la carrera. Aquella berlina alemana no tenía ninguna pinta de coche de carreras, pero todos nos habíamos criado con películas en las que un equipo de perdedores acaba sacando fuerzas para vencer en una competición en la cual ni ellos mismos se imaginaban ganar, así que teníamos mucho que hacer. Competición 24 horas en Braga, 2014, Retroracing El primer paso de la preparación era el fácil (a priori): eliminar todo tipo de lujo y confort del coche, pues solo aportaba peso para la carrera. El siguiente paso fue instalarle unas barras antivuelco, aunque no fue con las que finalmente competimos al considerar que no eran lo suficientemente seguras para la prueba. Tras la primera revisión mecánica decidimos hacerle la primera modificación en el escape, y…. ufff, aún recuerdo los primeros comentarios en cuanto pudimos escuchar por primera vez el sonido. ¿Lo malo? Pues que el coche consumía mucho, mucho más de lo esperado. Jaume, el miembro del equipo que hasta ahora estaba cuidando a la “alemana”, nos dijo tras probarla "Creedme, se me acabó la recta en 5a a fondo y aún me quedaban unas 1.500rpm para estrujar el motor, así que supongo yo que tendremos más que suficiente potencia. Lo que también advertí es que, a pesar de la cura de adelgazamiento, este 2.8 litros 6 en línea traga… en 50km a ritmo decente calculo que se me pulió unos 10€ de gasolina..." ¡¡¡¡Caramba con Ángela, si el Oktoberfest ya había pasado!!!! Pasaban los días y cada vez la carrera estaba más cerca. En ese momento no teníamos apenas patrocinadores y debíamos empezar a pensar en cómo invertir de forma más efectiva el dinero puesto que, entre desplazamiento e inscripción, se nos había ido un pico importante. Retroracing, 24 horas en Braga, 2014 Así fue como decidimos dividir el coche por zonas para repartirlo entre patrocinadores, y también empezamos a contactar a potenciales mecenas a los que en general sorprendimos con la seriedad del proyecto. Necesitábamos pensar en cuáles serían nuestros colores de guerra y así, de pronto, se nos ocurrió una cosa. ¿Por qué no probamos con una de las libreas más reconocidas en el mundo de la competición? Un rato haciendo algunas pruebas con un programa de 3D y… ¡¡qué bonito queda de azul y naranja!! ¿Y si probamos a hacerlo realidad? Pues allá que fuimos, preparando un dossier, explicando nuestro proyecto como el niño que echa la carta a los Reyes Magos…y en el fondo, ¿no éramos como niños grandes? Tuvimos respuesta, el proyecto había gustado y después de un intercambio de correos nos dieron finalmente el OK. ¡Íbamos a ser pilotos de GULF! BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF BMW 528i E28 de principios de los 80 con diseño GULF   Así me vi una tarde en mi primer entrenamiento como director de equipo, y no era otro que emular a “Daniel LaRusso” en “Karate Kid”, pero en vez de pulir el coche, tenía que darle a la lija para eliminar ese blanco primigenio que tan bien se había conservado. Nos faltaba pintar, hacerle una revisión mecánica, transportarla… pero la ilusión seguía intacta y, sin todavía saberlo, la siguiente vez que vería a Ángela ya estaría vestida con los colores más icónicos de nuestro deporte.   Autor: Katapiro Imágenes: RetroRacing.es

3+